En distintos puntos geográficos del país se registraron desastres naturales que dejaron secuelas irreparables. Además, los hechos pusieron en evidencia la incapacidad de solucionar problemas de este tipo por parte de la clase dirigente.
Desesperación. Miedo. Indignación. Resignación. Estas cuatro palabras bien podrían explicar los estadios por los que pasan aquellas personas afectadas por distintos desastres naturales en territorio argentino. Cada vez se hacen más frecuentes los aludes, terremotos, sismos e inundaciones en Argentina y los perjudicados se multiplican a lo largo y ancho del país. Las provincias de Salta y Jujuy sufrieron a principios de 2010 sismos y aludes respectivamente. Mientras que gran parte de la ciudad de La Plata se vio invadida por inundaciones en marzo de 2008 que dejaron graves secuelas.
Hacia fines de febrero último, puntualmente el 27 de dicho mes, se produjo en Salta un sismo que alcanzó los 6,1 grados Richter y que traja como consecuencia la muerte de dos personas. Por un lado, un hombre de 70 años a quien se le derrumbó la casa encima a raíz del fuerte temblor. Por el otro, un niño de 8 al que se le cayó sobre su cuerpo una pared de la finca en la que trabajaban sus padres, en la localidad del Valle de Lerma.
Por otro lado, en enero de este año en Jujuy un alud de agua y barro arrasó con tres construcciones del hotel llamado Termas de Reyes. Como consecuencia, 76 personas quedaron heridas, que sufrieron, en su gran mayoría, politraumatismos y fracturas. De acuerdo a lo dicho por los especialistas en desastres ambientales, esta situación tuvo lugar por las incesantes lluvias que hicieron crecer y desbordar al arroyo Farfán, situado junto a las piletas termales del establecimiento afectado. Luego del accidente, y no antes como correspondería, obreros de la Dirección Provincial de Hidráulica dieron inicio al apuntalamiento de defensa para prevenir puesto que no se descartaba la aparición de otro alud.
Por su parte, en La Plata en marzo de 2008 se produjo una inundación que alcanzó niveles históricos, nunca vistos antes en la capital de la provincia de Buenos Aires. Dos fuertes temporales pusieron en vilo a la región y hubo cerca de cien mil damnificados, en el radio de la ciudad como así también en sus alrededores. En zonas como City Bell y Villa Elisa, por ejemplo, en sólo una hora alcanzaron a caer 200 milímetros. El resultado, como era de prever, miles de vecinos evacuados y calles que no parecían platenses, sino venecianas. Claro que los habitantes perjudicados pusieron la voz en el cielo y le exigieron a la Comuna rápidas y eficaces soluciones. Pero tanto desde el gobierno local como provincial sólo recibieron promesas que aún hoy siguen sin cumplirse. En su momento, el director general de Gestión Integral de Residuos e Higiene del municipio, Ricardo Díaz, declaró que lo ocurrido era culpa de la gestión predecesora ya que, según sus palabras, durante años no hizo ningún tipo de tareas de limpiezas de arroyos. A esta apática postura se le sumó la del responsable de la Secretaría de Obras Públicas de la Provincia, Norberto Coroli, quien expresó que convenía más pagar las indemnizaciones que gastar (sí, no dijo invertir) en obras para que la desagradable situación no se repita. Pasó la desesperación, también el miedo, pero la indignación y la resignación se mantienen latentes, al igual que el regreso de las inundaciones en caso de fuertes lluvias.
Fuentes utilizadas:
http://www.clarin.com/diario/2010/01/13/sociedad/s-02118959.htm
http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-141168-2010-02-28.html
http://www.diariohoy.net/accion-verNota-id-5010-titulo-Las_aguas_que_no_se_calman
http://www.tartagalnoticias.com.ar/salta/la-provincia/1600-dos-muertos-por-el-terremoto-de-61-
http://www.eldia.com.ar/edis/20080305/laciudad0.htm grados-en-salta.html